martes, 22 de enero de 2008

A LA MEMORIA DE QUIENES NOS PRECEDIERON



En esta apacible y, sin embargo, fría tarde de invierno, apuro los últimos tragos de un humeante y espeso chocolate y, lentamente, discurren por mi mente multitud de recuerdos de mi infancia que guardan cohesión con el mismo y de cuando en cuando me fluyen sin haber cambiado el enfoque de mi vida personal; mi amor por la lectura. Tal vez alguno se preguntará que tiene que ver ésta con el chocolate pues si, en mi caso sí, ya que, los mejores recuerdos de mi infancia tienen siempre el mismo escenario, un cuento recogido los domingos después de misa en la biblioteca Selgas, un tazón de chocolate y el calorcillo de una estupenda cocina de leña despidiendo un penetrante olor a eucalipto… y, poco a poco, se van sucediendo escenas mudas retrotraídas de mi niñez, de mi generación y de¡ tanta y tanta gente que ya no está con nosotros! Pero, que ha formado parte de la historia de nuestro pueblo y ahora no me parece el mismo porque su impronta, se va desvaneciendo en aras de una sociedad que aniquila la personalidad de los pueblos buscando el beneficio rápido.Vaya desde aquí, y en primer lugar mi tributo de agradecimiento a D. Félix y Dª Pepita que después de dar sus clases obligatorias nos preparaban para el ingreso y bachillerato sin olvidar nunca su afán por formarnos como personas responsables valorando el esfuerzo diario y a crecer día a día en el respeto a los demás.Cuando el año pasado me propusieron que colaborase con la revista tenía la intención de recordar lo que para mi significaron las Escuelas Selgas pero, al final del verano- no por anunciado dejo de suceder- se vino a bajo el edificio de La Madrileña, punto de encuentro y reunión diaria para muchos y, me viene a la memoria aquellas partidas al dominó entre viejos amigos como Trapina, con su inseparable pitillo entre los labios y Justo entre otros, con las eternas discusiones los lunes por la mañana , entre los rivales del Sporting y los del Oviedo, el real Madrid y los del Barcelona discusiones que , a veces , se tornaban broncas entre Juan José y el italiano hombre este último afable y célebre donde los haya, quiero significar que a pesar de haber echado raíces en España jamás olvidó su condición de italiano.También recuerdo con gratitud la gran humanidad de Ramón Tudela y como no, el barbero que, tantas veces como se lo pedimos, nos prometía que algún día nos enseñaría la barbería, día que nunca llegó, quiero creer que tal vez por ser chicas y, Avelino, que con gran dignidad y resignación llevaba su enfermedad siempre tomando el sol apoyado en el muro de Sena.Y, como no, mi inolvidable tienda de JATAPE hoy, rehabilitada para el sector turístico tienda, que a mí siempre se me antojó de cuento, con ¡aquellas vitrinas de cristal y cada cosa en su sitio, aquella bomba para echar aceite que venía en bidones, las paletas de diferentes tamaños y cada una en su saco y la enorme balanza con sus pesas!A la tienda de Soledad mucho más escueta que la anterior acudíamos los fines de semana a comprar con una peseta de papel lo que llamábamos sorpresa porque jamás sabíamos lo que nos iba a tocar, lo que sí era seguro era un cuento de hadas. También me viene a la memoria Virginia y su burra Serafina, creo que entre ambas siempre existió una simbiosis muy especial lo que hizo que muchos de nosotros la recordemos…probablemente porque sin ella saberlo, nos emulaba la misma relación que existió entre Juan Ramón Jiménez y Platero.Siempre se ha dicho que los olores de la infancia se te quedan grabados como los recuerdos y a mí se me antoja cierto. ¿Quién no recuerda aquel olor a pan que salía de la panadería de Miguel Ángel? Panadería, que por aquellos tiempos ya estaba industrializada con hornos de leña y que hoy tanto echamos de menos, aquellas cintas transportadoras del pan recién hecho, las enormes pilas de sacos de harina y como no, las montañas de madera donde nos escondíamos para jugar a pesar de las regañinas de Miguel Ángel.Si de oficios hablamos también teníamos modistas representadas por Emilia de Varón, Nieves y Rolindes, la sastrería de Pire para los hombres ¡cuantos trajes de mahón simple y doble habrá confeccionado Antón!Y, por tener también teníamos herrero; Elías, a quien apenas recuerdo pero si su fragua junto al pozo donde casi siempre estaba Isabel su mujer, lavando la ropa que ella decía del cuartel a la sombra de una higuera creo recordar… Probablemente aquel lugar me resultaba un tanto especial porque allí, había nacido mi abuelo y hoy, ¡es tan diferente!...Como diferente era el paisaje. Cada estación marcaba las diferentes faenas del campo y eso hacia vibrar gestos de solidaridad entre los vecinos cuando las faenas del campo eran más duras, por éstas, y otras muchas razones vaya desde esta humilde cuartilla mi pequeño pero sincero tributo de admiración a todas aquellas mujeres que siendo madres y esposas, también fueron excelentes compañeras de trabajo siempre abnegadas y nada de reivindicativas.Este es el recuerdo que tengo de mi pueblo y que ahora, ya no me parece igual…Probablemente sea una apreciación personal de la realidad social que ahora vivimos pero, aseguro, que sincera de corazón. Ya, ya sé que el progreso económico acarrea siempre cambios espectaculares y que las costumbres urbanas son absorbidas por las zonas rurales próximas a las mismas pero, la idiosincrasia de los lugares anexionados no puede ser devastada y si esto sucede , los convertiremos si no lo son ya, en barrios dormitorio sin personalidad y muy lejos de ser tan entrañables como muchos de nosotros recordamos, ¿ Por qué?, porque soy de las que creen que debemos defender los signos de identidad propios que nos legaron nuestros antepasados y así, nos diferenciamos unos pueblos de otros, lejos de esas moles de hormigón que siempre benefician a quienes los construyen y nos hacen ver que eso es el progreso.

2 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Y cuánta razón tienes...

¿Ves como es hermoso poder compartir estas cosas tan agradables?

Un beso.

Mónica dijo...

Me he encontrado este Blog por casualidad buscando noticias acerca de la familia Selgas. Le agradezco este comentario tan emotivo, y el recuerdo especial para mis bisabuelos: Félix y Pepita

Saludos